Efectos de la pornografía para el cerebro

0
76
Están saliendo a la luz más documentos científicos, médicos, psicológicos, donde se comprueba la naturaleza adictiva y el daño cerebral que produce la pornografía.

Al contrario de lo que rezan algunos mitos y leyendas urbanas sobre la masturbación y la porno, practicarla a diario no provoca ni acné, ni la aparición de pelo en las palmas de los dedos ni, por supuesto, ceguera. Muy al contrario, no son pocos los estudios que hablan de los numerosos beneficios para la salud que tiene autosatisfacerse por medio de pornografía con regularidad.

Sin embargo, aliviarse en demasía sí que podría repercutir negativamente sobre otro órgano: el cerebro. Y es que, según una investigación realizada por investigadores del Centro de Psicología del Ciclo Vital de Berlín, algunas zonas cerebrales se ven afectadas con el visionado abusivo de contenido erótico.

Eso es al menos lo que se desprende tras analizar la actividad cerebral de 64 hombres de entre 21 y 45 años que consumían una media de cuatro horas semanales de cine para adultos. Después de comparar distintas tomografías tomadas durante el visionado de pornografía con otras extraídas durante el consumo de otro tipo de contenidos, se detectó que cuanto más porno consumían, más se deterioraban sus conexiones neuronales.

Los científicos denominaron a este mal porn brain (cerebro pornográfico) lo explicaron de la siguiente manera: “Hemos encontrado un importante vínculo entre el acto de ver pornografía varias horas a la semana y el volumen de materia gris en el núcleo caudado -una zona altamente involucrada en el aprendizaje y la memoria- y en la actividad de la corteza cerebral”. Además, también eran testigos de cómo el núcleo estriado reducía su tamaño en aquellos sujetos que más horas le dedicaban al cine X.

Según el estudio, todas estas estas secuelas podrían estar relacionadas con la intensa estimulación del sistema de recompensa del cerebro que se activa frente a estímulos externos y que se encarga, a su vez, de liberar los dos neurotransmisores responsables del placer como son la dopamina y la oxitocina.

Los especialistas consideran que la descarga excesiva de dopamina reduce la actividad de los centros de recompensa, haciendo que la repetición de la conducta sea cada vez más urgente y cada vez menos satisfactoria. Es decir que cuanta más pornografía se ve menor actividad realiza este centro de recompensa, lo cual provoca que el cerebro necesite más dopamina para sentir el mismo efecto con la misma intensidad, en especial en el cuerpo estriado, la corteza cinglada anterior –dedicada al control ejecutivo y control emocional– y la amígdala –enfocada en las emociones.

El porno, tan adictivo como la droga

Por si no fueran suficientes las advertencias realizadas desde Berlín, otra investigación realizada al otro lado del Canal de la Mancha, concretamente en la Universidad de Cambridge, va un paso más allá en cuanto a las consecuencias del consumo de porno. Según los científicos británicos, el cerebro de aquellos que consumen grandes cantidades de pornografía reacciona de la misma manera que el de personas adictas a las drogas. Así es hasta el punto de que, en los casos más severos, muchos pornoadictos acaban sufriendo síndrome de abstinencia.

Tal como sucede a los drogodependientes, que buscan droga porque necesitan saciar su mono y no porque disfruten del consumo, en el caso de los adictos al porno sucedería lo mismo. Es decir, que lo que provoca su ansiedad sería la necesidad de visionar este tipo de vídeos, y no colmar ningún deseo sexual.

Por último, el estudio de Cambridge señala que el exceso de porno podría también tener otro tipo de consecuencias, como la dificultad para disfrutar de las relaciones sexuales. Según se desprende de una de sus encuestas, nada menos que la mitad de los adictos al porno sufrirían dificultades para conseguir una erección con sus parejas, problema que, a menudo, no se repite mientras ven pornografía.

Fuente: Pijamasurf, Elmundo