Sin Tapujos | Morir de pie

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Por JESÚS SEGOVIA (*).- Primero a través de Hugo Chávez y después con su nefasto heredero político Nicolás Maduro, esta dictadura insiste en someter a los venezolanos y mantenerlos sumisos, arrodillados, conformes y complacientes ante los viles atropellos y abusos de poder de quienes destruyeron y arruinaron al país, dejando a sus habitantes sin comida, sin medicinas y a merced de los malandros comunes y de los delincuentes de “cuello rojo”.

Oscuro propósito en el que estos desgobernantes vencieron, pero no se sacian; sino que continúan aplicando sus maldades y perversidades frente a un pueblo sinvergüenza que vende su conciencia por un mendrugo de pan. Durante los últimos 18 años y nueve meses, la nación retrocedió cien años en la calidad de vida de sus habitantes.

Reaparecieron la malaria, la difteria, el paludismo y otras enfermedades erradicadas por los gobiernos de la Cuarta República. Hoy los niños, adolescentes y adultos consumen poca leche líquida y la leche en polvo ya no queda ni en los recuerdos de quienes la degustaron en los tiempos cuando en Venezuela se compraba cualquier producto hasta en la bodega de la esquina.

Frente a estos desgobernantes ineficientes, indolentes, mafiosos e irresponsables que no asumen ni admiten culpas, sino que se las achacan a otros, a terceros, pareciera que las esperanzas están perdidas, tanto que, para no persistir en la decepción, el desaliento y la frustración, la gente prefiere vivir arrodillada que morir de pie y continuar luchando por rescatar los derechos y garantías consagradas en la Carta Magna aprobada por abrumadora mayoría en el referendo del domingo 15 de diciembre de 1999.

Texto que mantiene plena vigencia, en teoría, no en la práctica, porque hace rato la vulneran los mismos que secuestraron la democracia y las libertades. Somos cobardes porque no reclamamos que la ilegal, amañada y fraudulenta Asamblea Nacional Constituyente derogó y pisoteó la Constitución, escupiendo sobre ella, tal cual hicieron antes Maduro y luego los “magistrados del horror” del Tribunal Supremo de Justicia.

¿Qué hacer ante tantos atropellos y abusos de poder? Hay dos opciones: arrodillarse y vivir humillado, o morir de pie, en pleno ejercicio de los derechos previstos en el texto constitucional. ¿Cómo hacer tal cosa si la Carta Magna es letra muerta? No retrocedamos, no nos rindamos. No declinemos ni renunciemos a la posibilidad y la esperanza de que estos horrores no durarán para siempre. Pero si no participamos, entonces la solución y la salida estarán cada vez más lejos.

Los pueblos no pueden ni deben renunciar en sus luchas pacíficas, democráticas y electorales. Ejemplos a emular existen muchísimos en el mundo. En consecuencia, los venezolanos decentes, honestos, trabajadores y emprendedores no tienen que doblegarse por mucho que los jerarcas del régimen y los esbirros a su servicio mientan, engañen, desinformen y manipulen.

La estrategia de Nicolás Maduro es cansar a la gente, anular las esperanzas de que puede encontrarse la solución y ver la luz al final del túnel. En eso lo asesoran acertadamente los tiranos de Cuba que acumulan 58 años de maldades y perversidades. Fracasado modelo político, ideológico y económico que calcaron “al pie de la letra” en Venezuela. Con pelos y señales.

Quien no aspira triunfar, ya está caído. Por eso los hombres y las mujeres que desean un país de prosperidad individual y colectiva, de oportunidades para todos, no deben rendirse porque si eso sucede, entonces aquí tendremos dictadura durante unos cuantos años. Si el cambio es la tónica y el pensamiento, nos toca continuar reclamando por los canales que permite la Carta Magna. Callarse y rendirse, arrinconarse y esconderse, ceder ante las amenazas, únicamente favorece a la tiranía que pretende perpetuarse en el poder para seguir esclavizando al pueblo.

Mientras estos saqueadores permanezcan en el poder, los venezolanos padecerán más calamidades. Con estos funcionarios ladrones e inescrupulosos no existe solución a los problemas económicos que sufren las familias criollas. Estos corruptos agravan, empeoran y agudizan todas las penurias. Nada resuelven. Si ustedes no despiertan, se levantan y reaccionan, continuarán encadenados a la pobreza, el hambre y la miseria.

Inténtelo mientras haya elecciones. Salga a votar el domingo 10 de diciembre de 2017 por los candidatos de oposición a las 335 alcaldías del país. Ejerza ese derecho previsto en el artículo 63 del texto constitucional. No caiga en el desaliento, la desesperanza y el desánimo, porque si eso hace, entonces todo será peor y más cruel. ¡He dicho!

 

(*) Periodista

jesus63segovia@yahoo.es