Mientras el gobierno promete 1.300 megavatios, la luz se fue en la propia cumbre donde lo anunció
El 30 de septiembre, en la Cumbre Internacional de Petróleo y Gas realizada en un hotel de lujo en Caracas —más de 2.000 representantes empresariales, entradas de 2.950 dólares—, el ministro de Energía, Rolando Alcalá, y el presidente de Corpoelec, Juan Fernández, anunciaron reparaciones en plantas termoeléctricas de Zulia (siete unidades, unos 500 MW) y en la unidad 6 de Planta Centro (600 MW), con una meta de 1.300 MW adicionales antes de fin de año —la misma cifra que esta serie reportó la semana pasada como promesa oficial.
Durante ese mismo evento, dos fallas eléctricas dejaron sin luz, por momentos, el salón donde se hacía el anuncio, según reportaron medios internacionales presentes.
Fuera del hotel, la realidad seguía su curso: protestas nocturnas se multiplicaron el 30 de septiembre en varios municipios de Carabobo —Valencia, Guacara, San Joaquín, Naguanagua, San Diego, con el cierre de la Autopista Regional del Centro—, además de Anzoátegui, Aragua, Guárico y Portuguesa en los días previos, con cortes de 6 a 8 horas que superan el racionamiento de tres horas matutinas y tres vespertinas que había prometido el gobernador de Carabobo. Medios locales reportan que las protestas se intensificaron de nuevo la noche del 1 de octubre.
La distancia entre el megavatio prometido en un salón de hotel y la hora exacta del corte en una casa de Naguanagua o Maracaibo es, otra vez, la medida de esta transición. ¿Cuántos de esos 1.300 MW anunciados ya están conectados a una red que ese mismo día no pudo sostener la luz de su propio evento de relanzamiento?
