Categoría: Testimonio y Denuncia

Casos concretos, primera persona, derechos humanos

  • La ONU documenta 64 casos de tortura tras la caída de Maduro: «el aparato represivo permanece intacto»

    La Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos de la ONU sobre Venezuela, con mandato del Consejo de Derechos Humanos, publicó el 16 de septiembre un informe que documenta 214 detenciones arbitrarias por motivos políticos entre septiembre de 2025 y julio de 2026, y estima que entre 379 y 500 personas continúan detenidas por razones políticas en el país. El dato más grave: la Misión investigó 64 nuevos casos de tortura ocurridos después del 3 de enero de 2026 —es decir, después de la captura de Nicolás Maduro—, señalando centros como El Rodeo I e instalaciones militares como Fuerte Guaicaipuro.

    El informe identifica que 19 funcionarios previamente señalados por violaciones graves de derechos humanos permanecen en cargos clave del Estado. Que los llamados «colectivos» armados siguen operando con respaldo estatal. Y que las leyes que criminalizan la disidencia política continúan vigentes, sin haber sido derogadas ni reformadas. La presidenta de la Misión, Sofía Macher, lo resumió con una frase que este medio suscribe sin matices: la reducción de la represión severa es «significativa, pero de ninguna manera una transformación del sistema que la hizo posible».

    Esta es la evidencia documental, de la fuente independiente de mayor autoridad disponible, que desmonta el relato de una transición ya consumada. No hubo desmantelamiento del aparato represivo. Hubo, en el mejor de los casos, una pausa parcial en su uso más visible, mientras las estructuras, las leyes y el personal que lo hicieron posible siguen intactos. La justicia transicional que la propia Misión reclama —no la amnistía selectiva, no el silencio administrativo— es la única respuesta proporcional a lo que este informe documenta.

  • Veinte liberados, cientos en espera: el conteo que desmiente el relato de la «transición completa»

    Foro Penal documentó 344 presos políticos en Venezuela al 14 de septiembre de 2026: 330 hombres y 14 mujeres, 200 civiles y 144 militares, 153 con condena firme y 191 en espera de juicio. Tras el cierre del segundo ciclo de diálogo entre el gobierno y la oposición —centrado, entre otros temas, en libertad de expresión e información—, se excarcelaron 20 personas, entre ellas seis vinculadas a la llamada «Operación Gedeón» de 2020. El propio Foro Penal fue explícito: estas liberaciones «no cubren la totalidad de los detenidos por motivos políticos».

    Hay algo más que confirma la falta de un compromiso real y unificado: distintas organizaciones reportan cifras distintas de liberados —39 según Justicia, Encuentro y Perdón; 33 desde el 21 de agosto según la Plataforma Unitaria—. Que ni siquiera exista un registro oficial único y verificable de cuántas personas han sido liberadas dice tanto como las cifras mismas. Y mientras se anuncian excarcelaciones puntuales, casi siempre las de mayor perfil internacional, 177 dominios web permanecían bloqueados hasta el 26 de septiembre, 72 de ellos pertenecientes a medios de comunicación.

    Este medio no va a describir estas liberaciones como el cierre de un capítulo. Son gestos reales, y merecen documentarse como tales —cada persona que sale de una celda importa—, pero son gestos parciales, selectivos, y no sustituyen la liberación total que la propia ley de amnistía prometió y que hasta ahora no se ha cumplido. Detrás de cada número que falta por liberar hay una familia contando los días. A ellos, y solo a ellos, les debemos la precisión de este conteo.