Absuelven al periodista Carlos Julio Rojas tras dos años y medio de proceso por «magnicidio»: el fiscal admitió que no había pruebas; el estudiante Jonathan Carrillo sigue siendo el último comunicador judicializado
CARACAS, 9 de octubre de 2026 (GAN).– El Tribunal Primero de Juicio con competencia en terrorismo absolvió el jueves 8 de octubre al periodista y activista Carlos Julio Rojas, del Frente Norte de Caracas. La sentencia le otorga la libertad plena y levanta las medidas cautelares, tras más de dos años y cinco meses de proceso, según Efecto Cocuyo y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP).
Según Efecto Cocuyo, el propio fiscal del caso, Carlos Alcalá, reconoció que «no había pruebas para sustentar una condena». Rojas estaba acusado de asociación e instigación para delinquir, terrorismo, conspiración y «magnicidio en grado de tentativa». Lo defendieron los abogados Ana Leonora Costa y Alonso Medina Roa.
El Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) lo detuvo el 15 de abril de 2024 cerca de su casa, en La Candelaria. Pasó casi 21 meses en El Helicoide hasta su excarcelación, el 14 de enero de 2026. Desde entonces debía presentarse ante el tribunal cada 30 días y tenía prohibido salir del país. En abril de este año, un tribunal le negó la amnistía. Era su quinta detención, después de las de 2015, 2017, 2018 y 2020. Según el SNTP, la sentencia «cierra la causa y levanta las restricciones». El sindicato añadió: «Seguimos exigiendo que nadie vuelva a ser criminalizado por ejercer su libertad de expresión».
La absolución se suma a una serie reciente. En las últimas semanas fueron absueltos los periodistas Luis López, Gabriel González y Rory Branker, este último el 2 de octubre, y se sobreseyó la causa de Carlos Correa, según Crónica Uno.
Queda un caso abierto. Jonathan Carrillo, estudiante de Comunicación Social de la Universidad Bolivariana de Venezuela, es hoy el último trabajador de la comunicación judicializado, según Crónica Uno. El Sebin lo detuvo el 20 de julio de 2022 en Maiquetía y estuvo preso tres años, siete meses y seis días, hasta su excarcelación el 26 de febrero de 2026. Le imputan cinco delitos relacionados con la migración ilícita y la falsificación de documentos. Su juicio comenzó el 29 de junio. El 7 de octubre declararon dos de los nueve funcionarios del Sebin citados, y ninguno lo vinculó con los hechos. «Soy inocente y exijo mi libertad plena, ya basta», dijo Carrillo a Crónica Uno. Según el SNTP, «el Ministerio Público no ha promovido ninguna prueba que vincule a Carrillo con alguno de los delitos».
Una absolución porque «no había pruebas» es una buena noticia y, al mismo tiempo, una confesión. Si no había pruebas, ¿por qué Carlos Julio Rojas pasó casi dos años en El Helicoide? ¿Y quién le devolverá a Jonathan Carrillo los tres años y medio que pasó preso?
