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Motatán, más de 220 días a oscuras: un líder comunitario denuncia cortes de hasta ocho horas sin cronograma y un servicio de agua «rumbo al colapso»; en Lara, 47 horas acumuladas sin luz en un solo día

MOTATÁN, Trujillo, 9 de octubre de 2026 (GAN).– Los habitantes de Motatán llevan más de 220 días con fallas eléctricas, según denunció el líder comunitario Henry «El Gato» Pereira en una entrevista publicada el jueves 8 de octubre por Diario de Los Andes. Los cortes duran entre cuatro y ocho horas y, según su testimonio, Corpoelec nunca publicó un cronograma de racionamiento para el municipio.

Pereira describe cortes que se repiten en tres bloques: de medianoche a las cuatro de la madrugada, de cuatro a ocho de la mañana y de una a cinco de la tarde. A la falta de luz se suma la del agua. El dirigente asegura que el servicio en las parroquias Jalisco, El Baño y Motatán va «rumbo al colapso total» y responsabiliza a la Alcaldía. A Pablo Serrano, cuyo cargo la nota no precisa, le exigió «soluciones y no mentiras», según el diario. Al cierre de esta edición, ni Corpoelec ni la Alcaldía habían respondido públicamente.

Motatán no es una excepción en el occidente del país. En Lara, el movimiento ciudadano Activos por la Luz registró el miércoles 7 de octubre 47 horas y 40 minutos acumuladas sin electricidad en 14 sectores de Barquisimeto y Cabudare, según El Impulso. Contabilizó nueve cortes, con una duración media de 5 horas y 18 minutos, y diez fluctuaciones de voltaje. En Iribarren, ocho sectores sumaron 31 horas y 51 minutos sin luz; en Palavecino, seis sectores acumularon 15 horas y 49 minutos.

El mismo jueves, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, reconoció ante Fedecámaras que el país genera unos 12.000 megavatios frente a una demanda pico de 16.000, según AFP. Prometió recuperar 1.300 megavatios antes de fin de año y anunció una reforma de la Ley del Sistema Eléctrico para abrir el sector al capital privado. A quienes protestan por los apagones les dijo: «Ese no es el camino».

En los municipios del eje Valera-Motatán, la falta de luz golpea la refrigeración de alimentos y medicinas, el bombeo de agua y el trabajo de los pequeños comercios. Sin cronograma, las familias no pueden organizar ni siquiera la hora de cocinar o de cargar el teléfono.

Un déficit de 4.000 megavatios no se resuelve con un discurso, pero un cronograma público de cortes no cuesta nada. Si el Gobierno pide a los ciudadanos no protestar, ¿qué les ofrece a cambio? Lo mínimo sería saber cuándo se va la luz y cuándo vuelve.

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