El Puente a la Libertad — Una calle pacífica también se sienta en la mesa
Por Yoni Toro Gelvis
El jueves 22 de octubre, a las cuatro de la tarde, miles de venezolanos están convocados en la Torre Polar, en Plaza Venezuela, y en todas las capitales de estado. Piden tres cosas sencillas: que María Corina Machado pueda volver a su país, que haya una fecha para las elecciones presidenciales y que se libere a los presos políticos. El lema lo dice todo: «Fecha de elección es fecha de liberación».
Horas después del anuncio, Diosdado Cabello convocó para el mismo día una «marcha de mujeres» en Caracas por el Mes Rosa. No discuto el derecho de nadie a marchar, y menos por una causa tan noble como la lucha contra el cáncer de mama. Pero elegir el mismo día y la misma ciudad no es casualidad: la semana pasada ocurrió lo mismo con la marcha de los trabajadores de la salud.
La transición venezolana tiene hoy dos escenarios. Uno es la mesa de diálogo, donde la delegación de Dinorah Figuera negocia con el Gobierno de Delcy Rodríguez. El otro es la calle. Muchos los ven como caminos opuestos. Yo creo lo contrario: la calle pacífica es la que da fuerza a la mesa, y la mesa es la que protege a la calle.
En la historia de las transiciones, la movilización pacífica fue el respaldo de los negociadores. Sin presión ciudadana, la mesa se vuelve un trámite; sin mesa, la calle se expone a la represión. Lo he escrito antes: la resistencia civil no violenta es la herramienta más eficaz que conoce la historia para cambiar regímenes sin derramar sangre.
Por eso el jueves es una prueba para todos. Para la oposición, que debe demostrar capacidad de convocatoria y disciplina pacífica. Y para el Gobierno, que dice negociar una transición y ahora tiene la oportunidad de demostrarlo con hechos.
Propongo que la delegación opositora lleve a la mesa, antes del jueves, cinco garantías concretas.
Primera: un compromiso público del Ministerio de Interior de que no habrá detenciones por participar en la marcha, con una línea de contacto directa para los abogados de Foro Penal y otras ONG durante la jornada.
Segunda: rutas separadas y acordadas para las dos marchas de Caracas, publicadas con 24 horas de antelación, para evitar cualquier encuentro entre manifestantes.
Tercera: presencia de observadores independientes de derechos humanos y de periodistas acreditados sin restricciones, incluidos los de medios hoy bloqueados.
Cuarta: ningún corte de internet ni bloqueo de redes sociales durante la jornada, verificado en tiempo real por Espacio Público y VE sin Filtro.
Quinta: un balance conjunto al día siguiente, firmado por ambas delegaciones, que informe de cualquier incidente y de sus responsables.
Son medidas sencillas, baratas y verificables. Si el Gobierno las acepta, enviará la señal más clara de que la transición va en serio. Si las rechaza, el país sabrá a qué atenerse.
A quienes salgan el jueves les pido lo de siempre: disciplina, alegría y no violencia. Ni una piedra, ni un insulto. La fuerza moral de una marcha pacífica es mayor que cualquier contramarcha.
Escribo desde Madrid, la ciudad que me dio asilo, y sé lo que pesa no poder volver. Por eso entiendo que el regreso de Machado no es un asunto personal: es el símbolo del regreso de todos.
El puente se construye desde las dos orillas. La calle pone la presión; la mesa, las garantías.
¿Vas a marchar el jueves, en Venezuela o desde el exterior, y qué garantía te parece más urgente? Te leo en los comentarios.
Fuentes: Infobae/EFE (19-oct-2026); Infobae/Europa Press (19-oct-2026); El Estímulo (19-oct-2026); Infobae (17-oct-2026, diálogo).
Sigue leyendo
El Puente a la LibertadEl Puente a la Libertad — Catorce puntos sin fecha son un mapa sin relojoctubre 19, 2026
El Puente a la LibertadEl Puente a la Libertad — Volver a casa no puede ser una expulsiónoctubre 16, 2026
El Puente a la LibertadNinguna sanción sin contrapartida y ninguna transición sin verdadoctubre 15, 2026