Economía y Mercados

Washington renueva las licencias petroleras y Rubio asegura que KPMG audita los fondos venezolanos

La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos renovó, el 28 de septiembre, tres licencias clave para el sector petrolero venezolano: la 46E, que permite a empresas estadounidenses comprar, transportar y vender crudo venezolano; la 48D, que autoriza la importación de equipos para petróleo, gas y electricidad; y la 49B, que permite contratos condicionados, aprobados caso por caso. Los pagos deben canalizarse a través de cuentas controladas por el propio Tesoro estadounidense, y quedan expresamente excluidos el oro, las criptomonedas, y las contrapartes de Rusia, Irán, Corea del Norte, Cuba y China.

El dato político de la nota, sin embargo, no está en la letra de las licencias, sino en una frase del secretario de Estado, Marco Rubio, en Fox News: Washington trabaja con «la Asamblea Nacional electa en 2015» —no con las instituciones del gobierno interino actual— para celebrar elecciones libres «lo antes posible». Rubio afirmó, además, que la firma KPMG audita los fondos petroleros venezolanos, un mecanismo de control financiero externo que, de confirmarse en detalle, marcaría un nivel de supervisión internacional sobre la renta petrolera venezolana sin precedente reciente.

Según datos de Petroguía, PDVSA facturó 17.200 millones de dólares por exportaciones entre enero y agosto de 2026. Es una cifra sustancial, y la pregunta que se deriva de ella es exactamente la misma que este medio ya planteó al reportar la concesión a NABEP: ¿quién decide, en la práctica, cómo se administra y se distribuye esa renta —Caracas, Washington, o un esquema de supervisión compartida que ningún venezolano votó?

Que la interlocución oficial de Estados Unidos sea con la Asamblea Nacional de 2015 y no con el aparato institucional del gobierno interino es una señal que merece más atención de la que ha recibido hasta ahora. Legitimidad, control económico y cronograma electoral siguen siendo, mes tras mes, la misma ecuación sin resolver.

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