Opinión

Cien días después del terremoto: un duelo sin cifras y un país que todavía no sabe a cuántos perdió

Hay duelos que se cierran con una fecha y un nombre en una lápida. Y hay duelos que no se pueden cerrar, porque nadie ha dicho todavía cuántos son los muertos ni dónde están. Venezuela cumplió esta semana cien días de ese segundo tipo de duelo.

El 24 de junio, dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieron el centro-norte del país y golpearon con especial crueldad a La Guaira. La cifra oficial de fallecidos, con corte al 24 de agosto, es de 6.509. Pero la iniciativa ciudadana Desaparecidos Terremoto Venezuela registra más de 29.000 personas cuyo paradero sus familias desconocen, y unas 18.000 personas perdieron su vivienda. Entre una cifra y otra hay un abismo que ningún comunicado oficial ha intentado cerrar.

El 2 y el 3 de octubre, las familias se reunieron en La Guaira para la vigilia «Haz de Luz». Encendieron velas y rezaron por quienes no volvieron. Verónica Rondón, una de las afectadas, lo dijo con una sencillez que desarma: «Estamos llenos de tristeza, nostalgia diaria, miedos». Un día antes, familias damnificadas habían protestado en la avenida Bolívar de Caracas. No pedían privilegios. Pedían respuestas.

Como economista, me detengo en un dato que pasó casi inadvertido. El Banco Interamericano de Desarrollo reabrió esta semana su oficina en Caracas tras siete años de ausencia, y su primer aporte fue de un millón de dólares para evaluar los daños del sismo. Cien días después de la tragedia, el país todavía está en la fase de evaluar. Y los programas de financiamiento para la reconstrucción quedan atados a la renegociación de una deuda con el propio banco que lleva en mora desde 2018.

Mientras tanto, el mismo Estado que no publica la lista de sus desaparecidos sí publica, con puntualidad, su récord de recaudación tributaria: 1.198 millones de dólares en septiembre. Sabe al céntimo cuánto cobra. No sabe, o no quiere decir, a cuántos venezolanos perdió bajo los escombros.

Desde los primeros días de la tragedia, el Gobierno sostuvo que la reconstrucción era competencia «exclusiva» de Venezuela. Organizaciones como Provea y Amnistía Internacional han denunciado la opacidad estatal y han pedido derogar las normas que restringen el trabajo de las ONG. El resultado es el peor de los mundos: un Estado que no rinde cuentas y que tampoco deja que otros ayuden a contarlas.

En mis años de gestión pública aprendí que lo que no se mide no se puede gestionar. Una lista oficial de desaparecidos no es un trámite burocrático. Es el primer acto de respeto hacia las familias. Es la base para cualquier plan de reconstrucción serio y la condición mínima para que la ayuda internacional llegue a quien la necesita.

Cien días son suficientes para contar. Si el Estado no lo hace, la memoria ciudadana lo hará por él, con velas en La Guaira y nombres escritos a mano. Esa memoria también es una forma de resistencia.

¿Crees que el Estado venezolano debería publicar ya una lista oficial de desaparecidos del terremoto? Te leo en los comentarios.

Fuentes: Infobae (3-oct-2026); eldiario.com (1-oct-2026); Finanzas Digital/EFE (2-oct-2026); Banca y Negocios (oct-2026); Amnistía Internacional (23-sep-2026).

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