El Puente a la Libertad

El Puente a la Libertad — Catorce puntos sin fecha son un mapa sin reloj

Por Yoni Toro Gelvis

El domingo, la Plataforma Unitaria Democrática presentó su «Gran Acuerdo Nacional»: catorce propuestas para la redemocratización de Venezuela y la ratificación de María Corina Machado como líder del proceso. Pide la liberación de todos los presos políticos, el retorno de los exiliados, el fin de las inhabilitaciones y la prohibición de la reelección indefinida. Es un buen documento. Lo suscribo en lo esencial.

Pero le falta una línea. Y es la que más importa: la fecha.

Según Infobae, «ni la Plataforma, ni la mesa de Caracas, ni el Gobierno interino han fijado una fecha». Vente Venezuela y La Causa R piden, por separado, votar el 24 de julio de 2027. La Plataforma, como bloque, no lo dice. Y en la mesa de diálogo, la delegación opositora se limita a repetir que «van a buscar una fecha».

Como economista formado en la Universidad de Los Andes, sé que un plan sin cronograma no es un plan: es una declaración de intenciones. En cualquier proyecto, público o privado, lo que no tiene plazo no se cumple, porque nadie puede exigir lo que no se ha comprometido. Y en política, el tiempo nunca es neutral: favorece a quien controla el poder.

El mismo domingo, el Gobierno celebró su Consulta Popular, con 130.000 efectivos desplegados, una hora extra de votación y ninguna cifra de participación. Es decir, el Estado tiene logística y calendario para consultar proyectos comunales, pero no para fijar la elección que decide quién gobierna.

Escribo desde Madrid, la ciudad que me dio asilo. Aquí, la Ley para la Reforma Política de 1976 comprometió unas elecciones libres, y en abril de 1977 el Gobierno de Adolfo Suárez las convocó para el 15 de junio. Con la fecha escrita, partidos, reglas y campaña tuvieron un horizonte común. La fecha no fue el final del proceso, sino su columna vertebral.

Por eso propongo que la Plataforma convierta sus catorce puntos en cinco hitos con fecha, y que los lleve a la mesa esta misma semana.

Primero: liberación de todos los presos políticos en un plazo de 30 días, con una lista pública verificada por Foro Penal y por el Comité Internacional de la Cruz Roja.

Segundo: designación del nuevo Consejo Nacional Electoral antes del 31 de diciembre de 2026.

Tercero: levantamiento de todas las inhabilitaciones políticas, incluida la de María Corina Machado, antes del 31 de enero de 2027.

Cuarto: reapertura del Registro Electoral en el exterior en el primer trimestre de 2027, para que los ocho millones de venezolanos de la diáspora puedan inscribirse. En 2024 solo votaron 69.211 fuera del país.

Quinto: elecciones presidenciales con fecha cierta, que puede ser el 24 de julio de 2027 u otra pactada, pero escrita y firmada en un acuerdo público.

Cada hito tendría un responsable, un plazo y un verificador. Si se incumple uno, todos lo sabrán. Eso es lo que convierte una negociación en un compromiso.

No ignoro que fijar fechas tiene riesgos: obliga a ceder y expone a la oposición si no se cumplen. Pero el riesgo de no fijarlas es mayor. Sin fechas, cada mes que pasa consolida el statu quo y desgasta la esperanza de quienes salimos a la calle el sábado pidiendo «Set the Date».

El puente hacia la libertad tiene pilares ya trazados. Ahora necesita algo tan simple como un reloj.

¿Qué fecha pondrías tú en el acuerdo, y cuál de estos hitos debería cumplirse primero? Te leo en los comentarios.

Fuentes: Efecto Cocuyo (18-oct-2026); Infobae (18 y 19-oct-2026); El Universo/AFP (18-oct-2026); AVN (18-oct-2026); Primicia (17-oct-2026, voto en el exterior).

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