Opinión

El petróleo vuelve a fluir, pero la deuda con los jubilados sigue parada

Por Yoni Toro Gelvis

Esta semana, en el Zulia, los hombres y mujeres que levantaron la industria petrolera venezolana volvieron a la calle. Jubilados y trabajadores de Pdvsa paralizaron el muelle Rafael Urdaneta, en Ciudad Ojeda; San Mateo, en Tía Juana, y las Torres Petroleras de Maracaibo. Reclaman una deuda de unos 700 millones de dólares con cerca de 45.000 jubilados. «Tienen con nosotros una deuda comprometida desde 2016», dijo Douglas Pereira, de Jubilados Guerreros de Occidente.

El mismo día, en Bombay, el secretario de Estado Marco Rubio dijo que Washington hablará con Reliance para refinar más crudo venezolano. India descargará este mes 13,6 millones de barriles de nuestro petróleo. Aun con un descuento fuerte sobre un WTI de 101 dólares, mi estimación es que ese cargamento ronda los mil millones de dólares; no es una cifra publicada. En un solo mes, a un solo cliente.

Pongo las cifras una al lado de la otra porque los economistas aprendemos en la Universidad de Los Andes que un balance no se lee por partes. La deuda con los jubilados equivale a menos de un mes de exportaciones a India. No es un problema de recursos. Es un problema de prioridades.

Y las prioridades se notan. Un dirigente sindical de la Faja denuncia que el personal de Pdvsa asignado a las transnacionales recibe un paquete de 20 dólares diarios por jornadas de 12 horas. Los jubilados cobran 350 dólares al mes y piden 500. Mientras tanto, el IVSS abona este miércoles una pensión de 130 bolívares: unos 15 centavos de dólar.

Una recuperación petrolera que empieza dejando atrás a sus jubilados repite el error de siempre: creer que la renta es del Estado y no de la nación. Los jubilados de Pdvsa cotizaron durante décadas a un fondo de pensiones que debía ser intocable. Si ese fondo se vació, alguien tiene que explicarlo, y alguien tiene que pagarlo.

Por eso propongo un plan de pago concreto y verificable.

Primero: un fideicomiso de pensiones petroleras, administrado por un banco público con auditoría externa, que reciba de forma automática el 5% de los ingresos por exportación de crudo hasta saldar la deuda.

Segundo: un calendario de 12 meses. Saldar 700 millones de dólares en un año exige unos 58 millones al mes, una cifra modesta frente a los ingresos que hoy genera el petróleo.

Tercero: llevar el ingreso de los jubilados a los 500 dólares mensuales que reclaman. Para 45.000 personas, la diferencia con los 350 actuales es de unos 6,75 millones de dólares al mes. Es menos de lo que vale un solo cargamento mediano de crudo.

Cuarto: un informe mensual público con lo recibido, lo pagado y lo pendiente, publicado por Pdvsa y verificable por los sindicatos y por la Asamblea Nacional.

Quinto: que la deuda con los jubilados figure en la mesa de diálogo y en cualquier acuerdo con los socios extranjeros. Quien invierta en el petróleo venezolano debe saber que entra a una industria que paga a su gente.

Escribo desde Madrid, donde una pensión no depende del humor del ministro de turno, sino de lo cotizado y de una ley que se cumple. Esa es la diferencia entre un Estado de derecho y un Estado de bonos.

La industria petrolera venezolana no se recuperará solo con taladros y contratos. Se recuperará cuando quien la sirvió durante treinta años pueda jubilarse con dignidad.

¿Crees que la deuda con los jubilados petroleros debe pagarse antes que cualquier otro compromiso? Te leo en los comentarios.

Fuentes: El Pitazo (20-oct-2026); Infobae (20-oct-2026); Banca y Negocios (20-oct-2026, sindicatos, Rubio, CAS, WTI e IVSS); Finanzas Digital (20-oct-2026, tasa BCV).

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