Opinión

El primer millón de barriles llegó a Texas: que pague la luz de Venezuela

Por Yoni Toro Gelvis

El martes 27 de octubre ocurrieron dos cosas que parecen de países distintos. En Corpus Christi, Texas, atracó el primer cargamento de crudo del acuerdo entre Estados Unidos y la empresa NABEP: un millón de barriles, según Reuters, que se venderán a Exxon y a Citgo. Y en Caracas, esa misma noche, trabajadores de la UCV, maestros, enfermeras y petroleros se concentraron con velas en la plaza Brión de Chacaíto para protestar por los apagones.

Como economista de la Universidad de Los Andes, no puedo leer esas dos noticias por separado. Son la misma historia. Venezuela vuelve a producir petróleo: NABEP dice que pasó de unos 18.000 a más de 223.000 barriles diarios en dos años. Pero el petróleo sale por el puerto y la electricidad no llega a las casas. En Coloncito, en el Táchira, los vecinos dicen haber pasado hasta 50 horas sin luz. En La Ceiba, en mi Trujillo, los cortes llegan a doce horas.

La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, promete que «pronto» habrá alivio, y propone usar el oro retenido en el Banco de Inglaterra para salarios, hospitales y el sistema eléctrico. Es una buena intención, pero ese oro está sujeto a un litigio y a decisiones que no dependen de Caracas. El petróleo, en cambio, ya fluye. Y hay una pregunta incómoda: un funcionario de la Casa Blanca dijo que Estados Unidos recibió ese crudo «sin costo alguno»; EFE informa de que Washington puede comprar el 20% de la producción a precio de costo. ¿Cuánto entra realmente al Estado venezolano por cada barril?

Propongo cinco medidas concretas.

Primera: un Fondo de Rescate Eléctrico que reciba un porcentaje fijo, por ejemplo el 10%, de los ingresos fiscales de todos los contratos petroleros nuevos, incluido el de NABEP, con una cuenta separada y auditada.

Segunda: la publicación íntegra de los contratos petroleros firmados desde enero, con regalías, impuestos y la parte que corresponde al Estado. Sin esa información, nadie puede saber si el negocio es bueno para el país.

Tercera: un plan de inversión en transmisión y distribución, y no solo en generación, con prioridad para las subestaciones de los estados andinos y zulianos. Lo dijo el presidente de GE Vernova Venezuela: el problema principal no es cuánta electricidad se produce, sino que no llega.

Cuarta: un tablero público mensual, publicado por Corpoelec, con las horas de servicio por municipio, para medir si el «pronto» llega y dónde llega primero.

Quinta: un mecanismo de compensación para las familias y los pequeños negocios que perdieron electrodomésticos, equipos y mercancía por los apagones, como reclama el Comité de Víctimas.

Desde Madrid veo cómo los países que salieron de crisis profundas lo hicieron cuando el ingreso extraordinario se convirtió en infraestructura y no en gasto corriente. Venezuela tuvo varias bonanzas petroleras y ninguna dejó una red eléctrica a la altura de su riqueza. Esta vez no podemos permitirnos el mismo error.

El petróleo puede encender la luz de Venezuela o seguir iluminando otros puertos. La diferencia no está en el subsuelo: está en las reglas.

¿Cuántas horas de luz tienes hoy en tu municipio, y qué harías con el primer dólar del nuevo petróleo? Te leo en los comentarios.

Fuentes: Infobae/EFE (27-oct-2026); Banca y Negocios/Reuters (27-oct-2026); El Carabobeño (28-oct-2026); La Nación (28-oct-2026); Infobae/Europa Press (28-oct-2026, oro); Banca y Negocios/EFE (27-oct-2026); Banca y Negocios (23-oct-2026, GE Vernova).

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